lunes, 27 de febrero de 2023

EL CAMINO DE SAN DIEGO

 

Carlos  Sorín ha vuelto a sorprendernos, sin duda , su cine es muy especial, distinto, incluso en las cinematografías del mundo. Los que lo conocen saben que “La película del rey”, “Historias mínimas” y “El perro”, son películas especiales,  cálidas , entrañables y que si no las hemos visto, deberíamos hacerlo , para comprender a un hombre que narra como ningún otro director argentino lo ha hecho.

 

Por esta vez deja su querida Patagonia , para contar una historia que comienza en Misiones y termina en el Gran Buenos Aires. Su línea argumental es muy simple, como en sus anteriores trabajos, pero Sorín sabe entrelazar el tema principal con numerosas narraciones y personajes cotidianos para convertir el resultado final en algo absolutamente convincente y querible.

 

La vida del Tati Benítez, un hachero muy humilde que vive con su familia (mujer e hijos) en Misiones y que es un admirador incondicional de Diego Maradona se ve transformada  por la aparición de una raíz de timbó que le permite tallar la cara de su ídolo, con la repercusión esperable y el comentario desigual de sus amigos y vecinos. La instancia gira notablemente cuando Maradona es internado en el 2004 por su afección cardiaca y el Tati decide viajar a Buenos Aires para regalarle su escultura.

 

A partir de allí , comienza el más puro Sorín, el paisaje esta vez Misiones con su luz distinta, los verdes de la selva y rojo de la tierra , la fauna presentada de una manera no documental, sino como condimento sabroso  de la narración, y sobretodo la gente, esa gente que Sorín encuentra para sus películas, (trabaja casi siempre con actores no profesionales), y que terminan convirtiéndose en un espejo del país, de lo más rico en todas sus expresiones, solidaridad, ingenuidad, tiempo compartido, escucha y mirada entre los interlocutores, que es aquello de lo cual no se puede contar y está en su cine para verlo y deleitarse.

 

Todos no quedaríamos viendo sus películas horas , sin desear que éstas terminen, porqué nos muestran un mundo pobre , injusto, pero cargado de esperanza a través de pequeños gestos de sus protagonistas, todos se mezclan, quizás aparezcan por muy poco espacio, pero están interrelacionándose, aportando y vislumbrando otra forma de ver la vida, donde importa la persona, las dificultades, las ganas de dar, aunque sea muy poco o simplemente estar , cuando se me necesita, para escuchar y hablar con otros tiempos, sin quejas  y contribuyendo con  lo positivo de simplemente estar y vivir

 

Quizás desde Buenos Aires intelectualicemos a los ídolos,  restándoles importancia o subestimando a aquellos que los tienen por tales , pero para la gente sencilla adquieren una importancia pocas veces comprendida, significan aquello que querrían ser y no pueden o simplemente los representan, como si ellos mismos, todos , fueran el personaje admirado.

 

Felicitaciones para Carlos Sorín por otra de sus películas , que como siempre hemos dicho nos reconcilian con nuestra Argentina, con su geografía, su gente, sueños y frustraciones.

Para jóvenes y adultos. Con innumerables temas para debatir.

                                                                                Guillermo Russo

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